Y ahí estoy yo, esta vez al otro lado del mostrador, con el ordenador de préstamo en mi parte y el acceso a la base de datos de libros, películas y videos...
Es curioso como cabe tanto conocimiento y tantas historias en ese cacharro, que aunque antiguo, tiene una memoria asombrosa.
Sabe dónde esta cada documento, en qué estanteria, qué está prestado, hasta cuándo.
Pero lo mas asombroso fue tener la certeza de que había cumplido con el sueño de cualquiera, había acertado con la carrera elegida y me gusta el trabajo que hago.
Adoro cuando algún usuario no se molesta sólamente en devolver el préstamos, sino que comparten sus impresiones sobre ese libro conmigo, con el guiño complice de saber que ambos hablamos el mismo lenguaje.
Haqy quien va mas allá y comenta sus gustos en busca de mi recomendación, 'algo que se parezca a...', 'un libro sobre...', '¿y no tendrás algo de...?
A veces, incluso, he de aguantar la risa espontánea cuando necesitan de mi ayuda para orientarse y comentan lo complicado que es encontrar algo entre esa numeración incomprensible, un idioma que se parece tanto a mi lengua materna ya.
Últimamente leo mas todavía, tengo días en los que no soy capaz de decidir cual me llevo a casa, hago caso de las recomendaciones de algunos usuarios, descubro autores, novelas descatalogadas.
Y cada dia empiezo con la ilusión de ver caras que ya son conocidas, de encontrarme con palabras amables de quien se interesa por como van mis exámenes, cuándo me marcho, si volveré. De saber quién entrará todas las mañanas a estudiar, a la misma hora, en el mismo sitio. Y me intereso por sus oposiciones, con la sensacion de haber estado siempre en ese mismo lugar.
Y los sorprendo con el libro que llevan semanas esperando, y yo he recordado guardarlo cuando lo han devuelto el día anterior.
Hace mil años que estoy aquí.
martes, septiembre 02, 2008
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