martes, septiembre 14, 2004

Desazón




Eso es lo que me queda dentro hoy...

He hecho repaso de lo caminado, he analizado lo que éramos, lo que somos, lo que fuimos...
y sólo me queda vacio, una mirada suplicante de despedida y tu silencio.

La certeza de que no está en mis manos darte lo que pareces pedir, porque elegí mi camino y en parte me separa de ti.
El miedo a lo desconocido, a lo que me falta por recorrer, que siendo lo que deseo con toda mi alma, nos separa...


Tarde -dijiste- siempre llego tarde


y a mi se me acabaron las palabras.

Te di tu espacio y lo desprecias, no te llena y duele, rasga por dentro pensar que quizá mi felicidad te hiere. Y Él calla y asiente, mirandonos en la distancia, entendiendo sin palabras, respetando mi desazón, dolido por sentir que no esta en sus manos arreglar todo mi mundo.
Ofrezco amistad y me siento miserable, pareces no tener suficiente con verme reir y buceas en mis ojos buscando una respuesta que asesiné.

Vacio y silencio, tu ausencia empaña mi alegria en estas horas inhóspitas.

3 comentarios:

Raúl González 'J0nH-Do3' dijo...

Me cuesta aceptar que no está en mis manos arreglar todo tu mundo...

Pasaste de ser un ángel pasajero con el que compartir risas y lágrimas a ser tú, la causa de mís risas y mís lágrimas.

No podré arreglar todo tu mundo, es cierto, pero entiende que desde lo más importante a lo más insignificante, todo lo que te haga sentir esa desazón, me inquietará, porque tú, lo eres todo para mí...

One Thought... one dream... one kiss... all 4 u darling...

Anónimo dijo...

Algunas ausencias nunca deberían producirse, y sin embargo ahí están, jodiendo... Pero ni siquiera la vida dura toda la vida.

Anónimo dijo...

"Y coincidimos en el terral
el heladero con su carretilla averiada
y yo
que corría tras los pájaros huidos del hielo
de la zafra.
También coincidió el sol.
En esa situación cómo negarse a un favor llano:
el heladero me pidió cuidar su efímero hielo.

Oh, cuidar lo fugaz bajo el sol...

El hielo empezó a derretirse
bajo mi sombra, tan desesperada
como inútil.
Diluyéndose
dibujaba seres esbeltos y primordiales
que sólo un instante tenía firmeza
de cristal de cuarzo
y enseguida eran formas puras
como de montaña o planeta
que devasta.

No se puede amar lo que tan rápido fuga.
Ama rápido, me dijo el sol.
Y así aprendí, en su ardiente reino,
a cumplir con la vida:
yo soy el guardián del hielo"

José Watabe, El guardián del hielo.