<< Uno de los finales mas tristes de toda la literatura universal, que yo jamás leí, es el final de Peter Pan.
El tiempo ha pasado y Wendy es toda una mujer; Tiene una hija hermosa, tan hermosa como lo era ella la primera vez que pisó Nunca Jamás de la mano de Peter Pan.
Wendy acaba de acostar a su niña, la habitacion está a oscuras, de repente se abren las ventanas de par en par, contra el cielo estrellado se recorta la figura de Peter Pan
'Wendy, vine a por ti, es el tiempo de la limpieza de primavera, tienes que cuidar de mi y de los niños perdidos'
Pero Wendy le confiesa q se ha olvidado de volar, 'no malgastes en mi el polvo de las alas de las hadas', le dice, Peter Pan, que aun es un niño, no entiende nada.
Wendy le dice, 'encenderé la luz para que comprendas'.
Y por primera vez en su vida, que nosotros sepamos, Peter Pan tiene miedo y solo acierta a decir 'no enciendas la luz'...
Crecer. Crecer y olvidar lo que fuimos. Renunciar a las utopías. A los sueños que de pequeños tuvimos. Olvidarse de NuncaJamás y convertirse en un completo idiota. Esta es la traición de Wendy. Para algunos una ley natural.
Para nosotros innecesaria. Así que enciende la luz. Que Peter Pan no se asustará. >>
Si Peter Pan viniera a buscarme una noche azul,
que me sorprenda a oscuras. Por favor, que no dé la luz,
no vaya a descubrir que suelo mentir
cuando juro ser aún ese niño.
Quién le va a contar que la gran ciudad
no dejó ninguno ninguno, ni uno vivo.
Si Peter Pan viniera (directo) - Ismael Serrano
Llevo varios dias peleando con ese pequeño complejo que tiene nombre de personaje de cuento, ese negarme a crecer, representado, estos dias, en forma de cumpleaños...
Ayer tropecé con mi Peter Pan particular, y me dió la que quizá sea la lección más grande de estos dias.
Siempre se ha negado a crecer, ató a mi muñeca un hilo invisible del que estira para recordarme que Nunca Jamás vive en mi, que no debo andar más deprisa que el tiempo, que mirar atrás no siempre convierte en piedra, que en algún final paralelo Peter se queda con Campanilla.
No quiero cometer 'la traición de Wendy', quiero seguir escuchandome reir a carcajadas cuando escucho a la niña de dentro.
21 noviembres... ya falta poco para la limpieza de primavera...

2 comentarios:
Hoy el tema no es destripar al Serrano ese. Me centraré sólo en una frase... "no malgastes en mi el polvo de las alas de las hadas"
Podría disfrutar con el polvo de las hadas, haciendo volar mi imaginación con las muchas que conozco y sintiendo sus alas revoloteando alrededor de mi antifaérico cuerpo. Pero no. Lo que quiero contar se le llama aterrizaje. Forzoso. No va de paisajes oníricos ni de preciosas damiselas que venderían su último atisbo de felicidad en pos de la mía y complacer cada pequeño deseo que mi volátil psique se le ocurriese. Baño de realidad.
Peter Pan es un ser que habita en cada uno de nosotros. Es esa vocecita que invita a desinhibirse, a dar rienda suelta a esos oscuros deseos que la realidad nos obliga a olvidar. No son utopías por las que luchar lo que nos ofrece, son malévolas conjeturas estériles sobre temas mundanos que no nos dejan disfrutar de los pocos momentos bonitos que podemos tener. Nuestro pensamiento feliz distrayendo lo que puede estar pasando y, en parte, por el que luchábamos. Esa lucha eterna entre la perfección imperecedera y el fraude del momento.
Wendy no creció más que a los ojos de Peter. Dejó atrás el ancla que era el niño eterno para florecer, y recordar esos preciosos momentos con él para no cometer los mismos errores. El hombre es el único animal que cuando se enfrenta a los cambios se siente perdido; esa es una de las cualidades humanas más bonitas, el estar perdido y poderse encontrar. Toda toma de decisiones entraña un margen de error, lo difícil es ser consecuente con ellas. ¿Es idiota quien elige llevar sus decisiones hasta las últimas consecuencias o el que cambia de destino según le lleve el polvo de hadas?
No malgastes esas ganas de volar a Nunca Jamás conmigo. Allí es donde yo estoy. Nunca jamás es para Peter donde Wendy está. Para tí, allí voy. A tu Nunca Jamás.
Por cierto... Felicidades!
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