martes, enero 11, 2005

La caja de Pandora I




De nuevo sentí como su sombra entraba en mi, y eso que él llevaba tiempo muerto...
Aun así, siempre conseguía crear en mi el mismo malestar como cuando llevaba días sin saber de él, como cuando aú éramos niños. Yo me negué a crecer, me negué a aceptar que la vida sigue, y por eso aun estoy aquí, encerrada en este cuerpo de niña sabiendo que él es quien frenó mi vida.

Poco a poco fueron marchando todos, crecieron, abandonaron estos caminos, todos menos yo, que sigo recorriéndolos dia a dia, que sigo haciendo de ellos mi libertad y mi cárcel.
¿Qué es mejor que recorrer bosques y caminos aún sin asfaltar? ¿Qué es peor que saber que no voy a poder salir jamás de esta vida, de esta infancia alargada artificialmente?
Y aunque puedo acostumbrarme a huir de mi misma todavía, no se huir de él, de su recuerdo, de una sombra que me sobrevuela, siempre pendiente, siempre esperando que vaya a tropezar en la siguiente piedra, siempre contando con que sea ese mi final, con que me reuna con él, minando mi capacidad de aguante, mi tranquilidad.

Poco a poco el pueblo fue quedandose vacío, la gente se marchó hacia lugares mejor comunicados, donde hubiese mayores ofertas de empleo, lugares de ocio, escuelas más ámplias para los niños;
Hasta mi propia familia se marchó, nada sorprendida ante mi negativa a salir de este lugar. Pensaban que era su recuerdo, la culpabilidad, el miedo a seguir sin él llevándome de la mano; y me dejaron, y yo los dejé marchar.
Lo que no sabían es que era él mismo el que no me deja seguir, que aún aparecía en mis sueños y me hacía llorar en noches largas de invierno.
Él, que cada 15 de Agosto me cogía de la mano y me llevaba de vuelta al lugar donde nos vimos por primera vez, a la plaza del pueblo, y se sentaba a verme llegar, y de pronto empezaban a abrirse viejas heridas que nunca llegaron a cicatrizar.
Y me iba consumiendo por dentro.
Al principio me negaba a dormir, pero por otra parte el atractivo de volverle a ver, de encontrarlo tal y como era cuando salió de mi vida, me hacía caer en el sueño en el que sabía que vendría a buscarme.
Hoy había llegado demasiado lejos, después de tiempo sin llamar cuando vivía fuera y de negarse a aparecer en todos los días cono hoy, había venido a enseñarme mi tumba, a demostrarme que mi vida sin él ya no era nada...
Porque nunca consideré el día que murió como un aniversario a recordar, y precisamente hoy, 5 años despues, me pide que me marche con él, que acabe con esta vida.
El primer amor es muy especial, pero hay que enfrentarse a el para que los demás puedan vivier en uno mismo, si no, te consume por dentro hasta matarte poco a poco;
Yo tuve miedo, miedo como nunca había sentido, y decidí cuidar de aquel recuerdo, aín sabiendo que no iba a volver. Dejé de visitar el cementerio porque quería recordar su risa, no pensar que ya no era mas que tierra y agua, elementos que no iban a devolvermelo.
Al no poder derrotarlo, el resto de palpitaciones del corazón se convirtieron simplemente en una sombra, una máscara de él.
Hoy me marcho, porque no le derroté y hoy el primer amor que me ha ido consumiendo con el paso de los años será el último.



Sombra (9/11/2002)


'Sombra' es un texto rescatado de mi personal Caja de Pandora.
Aquella niña, a día de hoy, es solo una figura translúcida que se mueve entre el cementerio y una plaza de pueblo ya desierta cada 15 de Agosto.

RIP

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