lunes, enero 03, 2005
La página en blanco
La maldición de toda persona que escribe...
y yo me reía, me reía tanto que me compré una libreta que llevaba ese nombre escrito en la tapa.
No hace mucho que regalé una, espero que sea el diario de bitácora de unas vacaciones en la otra parte del planeta, donde Nahuel pueda escribir los meses que pasa por aquí.
Me reía y ahora sufro esa maldición, porque cuando vuelvo de trabajar, estoy demasiado agotada para pensar o escribir...
Y es que los cuentos que empiezo en la mente se disuelven entre cafés y coca-colas que voy sirviendo, las historias que me inspiran los sonidos del pub vuelan con la espuma de cerveza medio derramada.
Y pasan las horas, y me queda poco que decir.
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