miércoles, febrero 16, 2005

Teléfonos en mitad de la noche




La casa en silencio, todos duermen.
Parece que por fin la paz se ha instalado entre estas cuatro paredes. Descanso en la actividad frenética que nos envuelve durante el día.
Ya estoy acostada, escucho la respiración pausada de mi hermana, sonido rítmicos a mi derecha, todo está en calma.
Empieza a invadirme el sopor previo al sueño, me acunan suaves ronquidos en la lejanía y desciendo poco a poco en una neblina que turba mis sentidos.

Suena el teléfono.

Su sonido, impertinente en mitad de la noche alerta todos mis sentidos, me incorporo bruscamenre mientras trato de responder a todas las preguntas que me asaltan. Es la 1.19am.
Miles de imágenes me golpean mientras recupero la consciencia plena, caras conocidas que me pregunto dónde estarán, gente que me importa, y cualquiera de ellos puede no estar bien...

Falsa alarma.

Lentamente regresan los sonidos que habitualmente me acompañan a estas horas, mi hermana vuelve a respirar rítmicamente intercalando pequeños ronquidos.
Todos duermen de nuevo.
Tengo el estómago encogido, no puedo dormir.

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