sábado, abril 09, 2005

Órbitas




La vida se puede entender con muchas metáforas.
Esta noche, ante un par de esas copas de esas que a veces no acaban de sentarnos bien, me has descrito la vida como órbitas.
Para que todo funcione debemos ser nuestro propio centro, decías mientras yo te miraba fijamente hablar, ser nuestro propio centro y que todo gire a nuestro alrededor.
Así vamos creando órbitas, donde la gente a la que queremos son órbitas cercanas, y cuanto mas se quiere más cerca están.
Pero has de ser tu el centro, decías mirandome a los ojos, porque si dejas de pensar en ti misma pasarás a ser órbita alrededor de otra persona.
Y yo me imaginaba esas órbitas como cuando me enseñaron el movimiento de los planetas en el cole, con pelotas y naranjas.
Cuando dos personas se quieren giran muy juntas, aunque a veces se separen, porque tienen intereses comunes y cosas propias, y sus propias órbitas independientes. Todo esto lo ilustrabas moviendo tu copa sin dejar de mirarme, mientras yo asimilaba otro modo de entender la vida.
Has de ser egoista, decías, ser tu centro y no dejar que te roben la orbita para ser dependiente, has de pensar en ti, y en aquello que quieres despues, pero sobretodo en ti.
Encontrarás gente afín que gire contigo, pero piensa en ti.

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