domingo, enero 22, 2006
Valencia es una ciudad que nunca duerme
Quedaría poético aludir a la música que suena, pero sería una banda sonora amañada para esta historia, donde yo misma elijo.
Creo que venía cantando, mentalmente, cuando me he dado cuenta de la vida que encierra esta ciudad, con su insomnio de música estridente, de conversaciones en el frio intempestivo de la noche.
A veces la vida misma te da un toque de atención, un 'echa el freno', o quizá solo te avisa de que andas equivocandote, de que es bonita, de que guarda sorpresas en cada semáforo.
Estaba olvidando la sonrisa de una buena noticia cuando el tráfico me ha devuelto a la realidad, parece mentira que sean más de las 3 y media de la mañana, rodeada de noctámbulos y yo sumida en mis pensamientos y he cerrado el agujero negro.
He dejado de pedirle estrellas, sueños nuevos, o quizá rumor de olas desde mi ventana. He respirado vida, ajetreo de corazones que tienen miedo del amanecer, o sólo sea el miedo de si mismos, de escuchar la verdad de aquello que llevan dentro.
He escuchado algo cambiando, pero no se si era yo o el viento.
Ha cambiado el color y he acelerado, dos a la derecha y estoy en casa. Había gente paseando, con un rumbo que desconozco, y he estado tentada de seguir conduciendo, sin saber a dónde.
En esta ciudad que nunca duerme se entrecruzan caminos, vidas, miserias y sólo la luz cambia.
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