viernes, mayo 05, 2006

Nunca prima lo personal




Hace no demasiado leía un artículo que hablaba sobre el periodismo libre. Comenzaba diciendo que la objetividad en esta disciplina no existe, por tanto debemos exigir honestidad.
¿Qué es la honestidad?
Después de una semana tratando de canalizar mi rabia contra el mundo en general, por fin he podido sentarme a escribir.
Ayer recibí una llamada del editor de la publicación local para la que trabajo, o mejor dicho parece que trabajo, pero esa es otra historia, quizá demasiado larga.
El caso es que me llamó para repasar contenidos y todavía no acabo de creerme la conversación.
Comenzó comentando (de pasada y como si apenas importase) que una persona, al parecer con mayores conocimientos del tema que yo debido a su profesión, se había puesto en contacto con él para ofrecerse a llevar la sección que tengo asignada yo.
La vida es irónica, ¿o no es la vida y alguien está tratandome de idiota?
Acto seguido llegamos a los contenidos, juraría que estudiando documentación yo también se hacer una búsqueda de editoriales minoritarias y después leerlas como un papagayo para hacer alarde de mis conocimientos, pero realmente que importa mas ¿recomendar contenidos que merezcan la pena o ser el mas 'underground' de todos los colegas?
El remate y colofón a la llamada lo puso cuando hablamos sobre títulos de libros, casi me sangra la lengua al mordermela, el desdén que destilaba al decir 'ese no es nuevo y yo también lo he leido' me hizo temblar al tragarme la respuesta, olvidaba la prepotencia que destilan aquellos que van de cultos porque leen a Auster y les gusta.
Pues lo siento, a mi no me gusta, me resulta desagradable y no se me caen los anillos por reconocerlo.
Ahora viene el dilema que me planteo yo: ¿recojo mis trastos dignamente y dejo de hacer algo que me gusta o por el contrario educadamente le digo que se meta la sección por el culo?
Y si, me tiemblan los dedos de rabia mientras escribo. Tampoco soy peor escritora por reconocerlo.
Quizá es sólo que sigo creyendo en algo que no existe, y es el arte por el arte, en lugar del ya tan manido arte a cambio de publicidad.
Tal vez sean mis gustos difíciles o el total convencimiento de que lo comercial está vacío de mensaje.
Señores, los premios literarios se ganan en la promoción y de cara a la prensa sensacionalista que parece ocupar los puestos ganados a costa de marujeo y destripamiento de las vidas ajenas frente a la calidad y honestidad.
Y yo sigo decantandome por los contenidos, me dan asco esos que se auto nombran periodistas y llevan la pluma tan llena de publicidad que parece el coche de Alonso.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Ortografía: progresa adecuadamente.
Un beso :-p

Anónimo dijo...

Alter Nativa

Anónimo dijo...

En esta vida hay tres profesiones un tanto inestables y que empiezan por P: la política, el periodismo y la prostitución.

Posdata: También me sentí como una puta que ejerce el periodismo en algún momento.

Anónimo dijo...

"Comenzó comentando (de pasada y como si apenas importase) que una persona, al parecer con mayores conocimientos del tema que yo debido a su profesión, se había puesto en contacto con él para ofrecerse a llevar la sección que tengo asignada yo"
¿Acaso no sabes que artistas son los que estudiaron Bellas Artes y filósofos los que estudiaron Filosofía? Hoy se miden los conocimientos por los títulos y así nos va.
Entiendo tu rabia, pero siéntete orgullosa de tu enfoque... si es incompatible con el sistema, es problema del sistema, ellos se lo pierden. Tú apostaste por la honestidad y eso te convierte en ganadora.
Un beso

Little dijo...

Bueno, aposté por la honestidad, pero todos sabemos que si fuese lo que me da de comer no me la jugaría asi...
Ni yo ni nadie, quizá eso es lo que falla del sistema, que si eres honesto te mueres de hambre.

Aun así, el artículo está entregado, dentro de plazo y con sus fotos correspondientes (gracias Carlos :* ) al final escribí sobre aquello que quise recomendar.
Besos a los 4
(el tal anónimo se queda sin besos porque al hablar me ha recordado a cierto personaje extinguible que solía dividir las palabras)

Anónimo dijo...

Bueno, quizá la honestidad no dé dinero, pero no mata de hambre. Sigo pensando que es un vehículo posible con el que transitar por la vida. Muchos me lo han demostrado.
Quizá parezca eso, que el que se vende come y vive mejor... pero es el primero en notar ese vacío que nunca llenará su afán de apariencia. Podría ser éste el consuelo del honesto, pero me temo que es mucho más que un simple consuelo. Al menos al honesto su honestidad le llena otros espacios que quizá no sean el estómago, pero satisfacer, satisface, como a mí me a satisfecho leerte.
Ah!, no sólo honesta, también perspicaz :P

Anónimo dijo...

A mí lo que más me mola es que en los tres comentarios anteriores, los tres hemos empezado tranquilamente con "Bueno,..."
Vaya cosas en las que se fija uno anhelando el café de esta mañana que aún no ha llegado.
Fue un placer esa cerveza

Anónimo dijo...

mbhwa ha ha ha ha ha!!