sábado, septiembre 02, 2006

La musa




Estaba en una ciudad ajena, aunque dicen que una vez también fue suya.
Recuperaba lugares y recuerdos conforme arrastraba los pies, negros desde que llevaba sandalias, y volvía la cabeza cuando algo le resultaba familiar.
Podría haberse quedado en casa, apacible mientras empezaba a caer el otoño.

'Creo que era por aquí' pensó, y dobló una esquina con la inseguridad de no conocer lo que habia detrás. Hacía un par de horas que estaba perdida.
Podría haber preguntado, pero se estaba poniendo a prueba a si misma. Tenía que llegar sola a aquel restaurante, era 'SU' restaurante, de él, de ella, de ambos y ahora ya de ninguno.
Sonrió al recordar la primera vez que fueron allí. El quería ir a un asiático, pero al llegar estaba cerrado, por vacaciones. Ellos debían ser los únicos mortales sin vacaciones, o eso pensaron.
Avanzaron un poco mas, un par de manzanas, había otro sitio por alli que no estaba mal. Era tarde y hacía calor, llevaban toda la mañana de paseo y recados y tenían hambre. Se quedaron.
Miró a su alrededor con la curiosidad de la primera vez que entras en algun sitio, resultaba acogedor, le sonrió y miraron el menú.
Convirtieron en tradición la decisión de aquel primer dia, dos primeros y dos segundos a elegir, pedian uno de cada, y compartían.
El postre se volvió algo sagrado también, chocolate para ella, profiteroles para él.
'Un par de vueltas mas y desisto' se dijo cuando empezó a desesperarse. Y allí estaba, o mejor dicho, alli debería haber estado.
'¿Un Kebab?' esto empezaba a resultar gracioso de un modo retorcido...
Sacó el teléfono y marcó su numero, tras dos tonos le escuchó llamarla como hacía siempre, 'Primavera' -dijo el- 'he vuelto' -contestó ella.
No hacían falta mas explicaciones.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Sol, de donde es este fragmento?
es precioso.
Gracias!

Pau dijo...

Siempre doblamos las esquinas sin saber lo que hay detrás.
Siempre nos pasa un autobús por encima al doblar cada puta esquina.
Y nosotros, como masocas que tienen bien aprendida la la lección, llegamos a la próxima esquina, y, en vez de asomar la cabeza con cuidado saltamos... y sorpresa!! ahí está el autobús de turno, a tiempo para pasarnos, otra vez por encima...

Little dijo...

Anónimo:
El fragmento es mio, y es mas bien un cuento en si, un poco de ficción con lugares y personas reales.
Suelo citar aquello que copio, asi que todo lo demás es mio.

Pablo:
Tenemos en nuestro haber varios autobuses, lo importante no es si saltas y te atropellan, lo importante es levantarte despues de cada atropello y seguir coleccionandolos.
Hemos regresado, te extrañaba.

Anónimo dijo...

Llegué a ste blog d pura casualidad, no se nada d ti ni nada, solo q desde q lo descubri es inevitable q d vez en cuando m pase por el y m sumerja en tus escritos.una pregunta: la cancion has de saber? q significa para ti

Un besito!una ángel sin alas

Anónimo dijo...

Cómo es que aún sigue el rosa? grrrrrrrr
Madrid bien? A ver si un día destos te engancho y me cuentas. Un muxu,
Alvaro