Hoy he decidido perderme por las calles de mi ciudad, el ipod en aleatorio, y la última lista de reproducción, que seleccioné ayer antes de dormir, a todo volumen.
Iba sin rumbo fijo, con las manos en los bolsillos porque ha empezado a hacer frío y se me quedan los dedos helados enseguida.
Hoy me había acordado de coger bufanda, me encanta esconder la nariz en ella para que entre en calor.
Iba mirando escaparates, sin mucho dinero y sin una idea fija sobre lo que iba buscando, pero sabía que en algun lugar había algo que me hacía falta, sólo necesitaba tenerlo frente a frente para saber que eso es lo que creía querer.
Escaparates, ropa, zapatos, tiendas de 'todo a 100'... El Carmen tiene cientos de posibilidades, pero nada conseguía captar mi atención el tiempo suficiente.
Ya iba mirando las puntas de mis zapatos, cuando al girar una esquina me he tropezado con una tienda de antigüedades.
Es pequeña, con el letrero de madera oscura y las letras en dorado, casi oscuro por el paso del tiempo y la suciedad. Parece que nadie ha limpiado las estanterias desde hace siglos, empujo la puerta y entro, una campanilla sobre la puerta anuncia mi llegada.
De pronto me he quedado parada delante de una pequeña balanza, de esas de los años 40, con sus dos platos metálicos, una aguja que indica el peso y su caja de pesas, de diferentes tamaños y pesos, todas alineadas de mayor a menor.
Ahora la tengo justo delante de mi.
En uno de sus platos he colocado todas las pesas, y después, poco a poco he ido poniendo sobre el otro todos tus besos, el modo en que me miras cuando crees que no te veo, tus abrazos, todas las cosas que me susurras al oido cuando nadie nos ve, las veces que me quedo sin respiración cuando te tengo cerca, todas y cada una de tus sonrisas, cada momento en que estallas a reir ante mis caras de pena fingida, las veces que me riñes por acostarme tarde cuando tengo que madrugar, tu preocupación cuando no me encuentro bien, tu seriedad cuando me tomas el pelo, tu ternura cuando duermo sobre tu pecho...
¿Sabes? He olvidado que significado le habia dado a las pesas, pero inclinan tan poco la balanza...
lunes, noviembre 20, 2006
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3 comentarios:
Si ya lo has dicho tú... no se qué más añadir... "pero sabía que en algun lugar había algo que me hacía falta, sólo necesitaba tenerlo frente a frente para saber que eso es lo que creía querer."
De todos modos yo estoy al otro lado del espejo, no te voy a decir qué pondría yo en vez de pesas.
Ya sabes, piensa en otoño.
Pasteeeeeeeeeeeeeeeeeeeel, pasteeeeeeeeeeeeeeeeeel... y no precisamente de mieeeeeeeeeel!!!!
muy dulzón y empalagoso........ xo actualizas, que es lo importante!
Un beso hermosa!
En fin... nunca cambiarás U_U
Aquí otro al que se le ocurren demasiadas cosas que poner en el otro plato.
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