Se estaba despidiendo y yo odio las despedidas.
Se estaba despidiendo mientras yo hacía esfuerzos por sonreir, porque sabía que si dejaba de sonreir empezaria a llorar.
Odio las despedidas.
Pensé en pensar algo agradable para así no ponerme triste, pero se estaba despidiendo y era inevitable.
De pronto me di cuenta de que tenia los ojos mas bonitos que había visto en mucho tiempo.
Hablabamos, y yo no podía despegar mis ojos de los suyos.
Se estaba despidiendo y yo encontré la imagen que iba a venir a mi mente siempre que me acordase de él.
Alfredo, cuidate, lo has prometido.
lunes, noviembre 13, 2006
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2 comentarios:
...y lo prometido es deuda.
Nos veremos pronto, preciosa
Actualizas?
:*
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