Abrió la puerta.
Dentro estaba oscuro, al menos un poco mas que la calle de la que venía.
La música estaba bastante alta, y las luces de colores sólo ayudaron a que estuviese aun mas desorientada, pero sabía que estaba en algún lugar.
La metáfora es casi como un cuento de Halloween.
Pero no buscaba en un lugar real, ni siquiera con personas de verdad.
Rodeó algunos grupos de gente disfrazada, bailaban, reían, incluso había quien trataba de mantener una conversacion, casi a gritos, por encima de la música.
La figura le era familiar, no tardaría en reconocerle si estaba en esa fiesta.
Llevaba un par de dias sintiendose extraña, así que decidió, por fin, mirar dentro de si misma, si había algo tenía que estar alli, encontrar el motivo por el que se le encogía el estómago pensando no era una idea tan mala.
Es posible que no estuviese, e incluso que no le hubiese reconocido, no sería muy dificil con aquellos trajes imposibles y tanta gente agolpada en un sitio tan pequeño.
Probablemente sólo se trataba de dar otra vuelta y tener un poco de suerte.
Desde un principio sabía que nombre darle a lo que estaba intentando entender, pero esta vez el miedo a equivocarse la había paralizado.
No pensaba admitirlo, y mucho menos a si misma, eso era peor que decirselo en voz alta de cara al espejo.
Creyó reconocerle de fondo, siempre iba sin disfrazar, a no ser que la fiesta no fuese de disfraces.
Sonrió y le puso una mano en el hombro, eso sería suficiente para que supiese que era ella, además, ¿para que negarlo? ambos sabía que iba a suceder.
Mierda! Sólo podia ser eso.
Y ahora ya no había marcha atrás.
miércoles, octubre 31, 2007
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