miércoles, octubre 17, 2007

Zapato de cristal

El día que dejó de esperar llovía.
A veces llueve y no hay nada en el mundo que podamos hacer para evitarlo.
Aquella semana continuó lloviendo y recuerda que tuvo la brillante idea de ser sutil a la hora de decir que no estaba interesada.

-'Busca mi zapato de cristal y hablaremos'

Fué mas o menos como un 'olvidalo', además pensó que nunca lo entenderia.
Las mujeres son así, crípticas, que las compre quien las entienda.

-'Tengo tu zapato, para que no me des calabazas'

Eso es lo que respondió.
Ahora ella se pregunta qué hacer con un zapato de cristal.
Realmente nunca tuvo el par completo.

7 comentarios:

Pau dijo...

Baila, bajo la lluvia, a la pata coja con ese zapato.

Gaia dijo...

Ponlo en la ventana para que cuando salga el sol brille para recordarte que los hombres (a veces) no entienden los mensajes crípticos.

Anónimo dijo...

pues yo nunca puedo hacer que pare de llover!

Anónimo dijo...

Quería decir algo, aunque no sé exáctamente qué. Pero esto se lo merecía. Lástima.

Miguelito dijo...

Supongo que hay veces en las que un zapato de cristal no es suficiente, pero valió la pena si sirvió para que, al menos por un día, ella se sintiese princesa.

Para mí siempre lo será :)

Unknown dijo...

actu...

Anónimo dijo...

"Ahora ella se pregunta qué hacer con un zapato de cristal"

Fácil.

Lo rompe y usa los trocitos para hacerse cortes y, así, sentirse viva.

Da miles de puntos en la comunidad Emo, jojojo.

Café! :P