martes, agosto 03, 2004

El mes de los desencuentros




Ando dudando entre completar este mensaje con una canción o con un texto...
Han pasado tantas cosas en los ultimos tiempos que supongo que me tomaré unas vacaciones.
De pronto mi vida ha dado un vuelco, y esa rutina en la que me sentia tan bien alojada ha ido marchandose, rasgandose en jirones de sueños que se hacen añicos, de promesas incumplidas, de mentiras con sabor a verdades, de despedidas incompletas a las que todavia les estan faltando abrazos, ultimos recuerdos entre lágrimas, de huidas avisadas, de vacaciones en proceso, de mi, de ti , del vacio que dejas, de lo mucho q te odio por haber aparecido, de la fugacidad del ahora, de la inconsistencia del futuro y lo borroso q veo el pasado...
Por eso, y decantandome por fin por la canción, puedo decir que este ha sido un mes de desencuentros...


El mes de los desencuentros - Elena Bugedo


He debido perder el paraguas y me empapan palabras amargas,
en el mes de los desencuentros me han herido a pecho descubierto.
El dolor de cabeza, la falta de certeza, no me dan tregua.
Y me duele la lengua, de hacer preguntas, de dar respuestas.

El tren de las equivocaciones ha descarrilado dos vagones,
que vienen llenos de malas noticias y no dejan ninguna caricia.

El mes de los encuentros deja mis brazos desiertos,
y una afonía que no me deja gritar que tú eres lo mejor del día.

Si te piensas que ahora voy a rendirme,
te recuerdo que hoy en la batalla pienso en tí.
Y aunque corren tiempos impredecibles,
te prometo que tras la tormenta seguiré aquí,
teniendo cosas que decir,
cantándote sólo a ti.

En el delta de las decepciones, un bicho raro que escribe canciones
intenta dar la vuelta a esta tortilla, y su sueño se ha vuelto pesadilla.
Extremos que no se tocan, miradas que sellan bocas,
lo que no dices, te deja cicatrices; en mi estampida no hay despedida.

Quédate allí donde pueda verte,
y cuando sientas que tiemblo aprieta la mano fuerte.
Cuida de que esta noche no coja frío,

y de que tanto reproche no me haga perder el sentido,
y prométeme que hoy dormiré contigo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Cierto es que a veces las despedidas se quedan a medias, pero eso es porque realmente no queremos que llegue el momento de la separación. Pero eso es lo mejor de todo, es la madre del cordero, porque nos deja con la necesidad imperiosa de concluir esa despedida, lo cual lógicamente implica un reencuentro. Y cuando no hay posibilidad de reencuentro, siempre queda la sensación de haber dejado el mejor sabor de boca.
A mí nunca me han gustado las despedidas, se me dan muy mal. Prefiero hacer como si fuera a ver a la otra persona mañana mismo. Es mi modo de expresar que la separación no implica el aislamiento...
Ahora, si una despedida a medias se solapa con un encuentro a medias... puff! Arde roma con santiago. Es el doble de intenso, el doble de sabor, el del conocerse y el de amarse muy deprisa porque se acaba el tiempo. Pero! Asi es el juego de la vida, que al fin y al cabo es un conjunto de sensaciones recogidas en un cerebro que organiza todas las células del cuerpo para producir, intercambiar y recibir esas mismas sensaciones. Todo un mundo!
Tú te me escapaste mientras yo me daba la vuelta para huir. Ahora, arrieritos somos, tiempo al tiempo.
Lucha, asoma la cabeza, eres la más fuerte.
Un beso angel

Raúl González 'J0nH-Do3' dijo...

say BanG! darling...

Lástima de conversación inconclusa, pero parece ser el sino que encierra los mensajes imposibles...

Se feliz cielo!

Anónimo dijo...

Aunque no tenga nada absolutamente que ver conmigo, a mi me faltó un abrazo y me sobró mucho orgullo el día de las despedidas.

Aún así, me quedo con el día de las presentaciones :)