Vivían apresuradamente, como casi todo el mundo hoy en dia.
¿Te veo para comer?
Imposible, hoy tengo una reunión, ¿Cómo te viene a media tarde?
Iré al gimnasio, ¿nos vemos despues de la cena? ...
Y si no era el trabajo, era una cena, un compromiso, o como quiera que se llame ahora a la vida frenética de no dejar un hueco en la agenda.
Encontraban tiempo para verse, cenas a la luz de las velas, cines perdidos sin idea de qué pondrían en la cartelera y sin mas ganas que las de abrazarse.
Pero el reloj y la agenda no perdonan, y la hipoteca, y las letras del coche, y ese curso que necesitaban para el ascenso...
Seguían con sus sueños, sus cenas, sus escapadas al paraíso que habian creado.
¿A que hora volverás?
No lo se, ya sabes como son estas fiestas, igual nos retiramos pronto, pero si no se cierra el trato tomaremos una copa después, y si se cierra supongo que también... ¿mañana madrugas?
Si, he quedado para salir a navegar, pero volveré a mediodia, te llamo.
Como con mis padres, te llamo yo...
A esta historia, como a muchas le faltan diálogos de noches en común, historias de madrugada despiertos tratando de arreglar el mundo, desastres de quemar los spaghetti porque los besos son mas importantes.
Pero iban tirando. Tampoco eran tan mayores como puede parecer mientras lo cuento, pero ese dato me lo guardo.
Un dia a ella la soledad le pesaba mas de lo normal, y pensó decirselo.
En lugar de esperar su llamada, como habían acordado, marcó el número, extrañada de conocerlo de memoria y pidió 5 minutos de su presencia.
Estoy acabando un proyecto, no se cuanto tardaremos, te llamo, prometido.
Y cumplió.
Voy de camino, es tarde, no he cenado, nos vemos un momento, mañana madrugo.
Vió llegar el coche por la ventana, y sin entender muy bien lo que le encogía el estómago por dentro, bajó los escalones de dos en dos, corriendo.
De pronto se abrazó a el, con su olor muy dentro, aspirando con fuerza y sin dejar de apretarle.
Y entendió que daba igual la velocidad a la que girasen. Él sintió lo mismo, y la besó, como a veces pasa en la películas.
Fueron 5 minutos de eternidad, pero marcaron un antes y un después.
Ayer vi su agenda tirada en un rincón de la habitación, creo que está llena de pelusas.
Lo último que supe es que en lugar de marcharse de vacaciones estaban redescubriendo la ciudad, dijo algo por teléfono de un parque, unos peces, migas de pan y helado manchandole la falda.
Suerte
domingo, enero 14, 2007
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7 comentarios:
Después de leerlo te digo que con gusto te permito el plagio.
Es "guay"... me alegro, ya sabes.
Mira que puedes llegar a ser rancio...
Aun asi esas no son las noticias que espero de Gurb, pero se agradece la licencia literaria.
Será por mi falta de lágrimas?
Me acordé de esa vieja canción que dice "We were lost and found in the nick of time"
Kises
Uno se acostumbra a todo, qué remedio, hasta a los examenes. Luego aunque parezca una chorrada de se echan de menos, como tantas cosas. Un beso, Deivid.
PD: Suerte para el examen, pero vamos es sólo un examen :P
que lindo
aun no tengo agenda pero me siento cerca de ese punto..tal vez deberia buscar un parque ..y un helado para saborearlo con tiempo...
El msn va fatal, te he escrito un mail, que espero que no haya desaparecido como los calcetines de la lavadora. Me voy a leer y a mimir, hablamos. Un beso, Deivid.
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